• Ana nos ha invitado a comer a su casa, vamos unos cuantos, a nosotros nos toca llevar el vino.
  • Vale, ¿te encargas tú?
  • Bueno, ¿dónde lo compro? ¿Cuánto me gasto? ¿Blanco o tinto? ¿Qué va a preparar? ¿te acuerdas de aquel que estaba tan bueno?…

Esta podría ser una de las conversaciones que generarían el viaje de la compra de un vino, algo en principio tan trivial…Ahora, cambia Ana por tu o mi jefe, mis padres, mi ex, tu abuela, que sea un aperitivo y llevas un rosado o un espumoso, o que sea para el postre o un picnic. Esta decisión implica tantas variaciones y connotaciones a tener en cuenta, simplemente para llevar un elemento a una reunión social o no (siempre puede apetecernos darnos un homenaje en modo solitario al llegar a casa) como como matices puede tener el vino e incluso el diseño del packaging en si mismo.

¿Por qué? El vino es un producto de consumo, alimenticio, que disfrutamos nosotros y habla de nuestro gusto e intenciones. De hecho, la dificultad una vez resueltas todas estas preguntas, (sería raro estar invitado a una cena por tu ex), estriba en cuál de todas esas opciones que se muestran en el lineal es la más adecuada.  Así que bueno, vamos un poco justos de tiempo, ya decidimos en la tienda. Como casi todo el mundo –entre un 50% y un 80% de consumidores toman su decisión frente al lineal, frente una oferta que lejos de descender se amplía (también depende de si vas al chino, lo pides online a especialistas como Vintae o visitas una tienda como Lavinia).

De hecho en este punto, el packaging es crucial, no incluyo al unboxing, es aplicable a los productos principalmente tecnológicos, pero que sigue siendo una parte intrínseca al diseño del envoltorio y experiencia de usuario. Sino a la capacidad de esta característica estética por la cual la marca y/o producto deben ser percibidos por el consumidor, diferenciarse de la competencia y destilar personalidad. Todo esto teniendo en cuenta que la inversión en publicidad de estas empresas es mínima y muy estacional, Freixenet y sus doradas burbujas y que existen otras facetas como la denominación de origen, por ejemplo Rueda o Rioja que juegan también un papel primordial para inclinar la balanza y decisión. De hecho puede además ayudar a ganar distribución.

Como ejemplo, además de nuestro , nos encanta como está practicado en Matsu por Moruba.

En primer lugar la creación de la historia y el reflejo de la personalidad del vino, nunca mejor dicho, ya que representan su carácter único identificándolo con retratos, anudando nombre y fotografía como una persona que conocemos y generando la memoria y el compromiso con la marca. Destacan haciendo lo opuesto. No creo que necesitarán promocionarlo demasiado ni sacarlo del lineal para vender toda la añada en dos meses.

Si quieres que te ayudemos con tu packaging, ya sabes seguramente que tendremos en cuenta, solo tienes que decírnoslo.

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