Para nosotros, las técnicas de impresión son como los hijos, los quieres a todos por igual, pero siempre hay una tipografía, un letterpress.

Las técnicas de impresión se describen como los procesos empleados  para reproducir textos o imágenes. Existe una enorme diversidad, en función de usos, resultados y necesidades, volúmenes, los podríamos agrupar en: artísticos y artesanales, los digitales e industriales.

Por si acaso, no ha quedado claro al principio, de las técnicas industriales (imprenta, litografía, tipografía, tampografía, offset, flexografía, grabado y serigrafía), esto va de tipografía.

Es una palabra tan extensa que sus acepciones abarcan: desde la industria que ejerce la labor, al uso y elementos. Todos ensamblados al igual que las letras en una plancha, que se pueden comparar a un arte. También es una ciencia elevada, cuyo fin es poder ayudar y comunicar, empleando además de las palabras escritas, una elección de tipos para realizar la impresión, su peso, su cuerpo, el espacio entre letras, entre palabras, entre líneas, una arquitectura de volúmenes de letras y estilos. Toda esta estructura se concibe con el diseño editorial.

Y al final, se materializa con la sutileza del metal golpeando el papel, fijando la tinta, un diseño en blanco y negro o en color que eleva la potencia de esta técnica.

Su renacer confirma el gusto de los diseñadores por el conocimiento de la historia de la impresión.

Hay algo dentro de todos que nos dice que no todos los trabajos han de ser perfectos, la tinta puede moverse, el papel doblarse. Como decía un amigo, “las cosas se hacen con las manos” y el letterpress vive en un punto medio perfecto.

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