Siempre que hablas de algo nuevo hay que explicarlo, incluso aunque no sea nuevo -los fablab comenzaron a sonar allá por el año 2.000 DC…- pero si es ajeno a tu entorno, a tu ecosistema, vamos que este fuera de tu radar, necesitas contextualizarlo.

De hecho, me recuerda a cuando éramos niños y había que explicar a los padres qué era el juguete nuevo que queríamos para reyes, si nos habíamos portado bien, claro está… Sigue ocurriendo, eso sí, sin carta a los reyes magos de por medio, cuando vamos a hablar con nuevos colaboradores, clientes nos presentamos: “Soy…de 109FABLAB…”, la cara de póker aparece, al igual que la pregunta y escuchamos casi siempre la misma respuesta: “¿sabéis qué es un fablab?”…”pues no…”, por cierto, normalmente se escribe separado, ahora entenderéis porque.

Describirse a uno mismo, puede tomarse como pretencioso. En este caso, 109FABLAB y el concepto que aplicamos y entendemos como fablab no tanto. Somos nosotros y tampoco es solo la actividad, pero también el sitio, el por qué y cómo hacemos las cosas.

Los fablabs, se definen como laboratorios de fabricación, talleres de donde personas, independientes o no, pueden acudir para realizar sus propios proyectos digitales, la escala es diferente, a nivel persona (vamos que no es la industria del S.XIX masiva y en cadena. La parte social es intrínseca, de hecho el objetivo es que las invenciones, tengan esa aplicación retorno hacia el ecosistema, núcleo urbano cercano y local. A su vez son  colaborativos, se entiende que los integrantes se mueven con un afán de co-creación y trabajo aditivo (casi como la impresión J), sumando y tutorizando si fuera necesario a lo largo de las distintas etapas de investigación o prototipado de los proyectos a los visitantes puntuales o aportando cada uno su conocimiento en el normal funcionamiento.

Si nos remontamos al origen del concepto, tendríamos que viajar a Massachussets, al instituto de tecnología, aka MIT. Este laboratorio de fabricación surgió en el centro para los bits y átomos del esta Universidad, MIT, como una clase práctica para los alumnos, para enseñarles a fabricar cosas, simplemente eso, sólo cosas, de ahí “Un lugar para diseñar y fabricar casi cualquier cosa”. Para ello lo proveyeron de toda la maquinaría posible a una escala doméstica…Por ese entonces lo dirigía Neil Gershenfeld que lo explica muy en este vídeo.

Bien, nos llega la motivación, nosotros también queremos construir uno, queremos fabricar muchas cosas, tenemos que liberar el subidón de creatividad y quizá de azúcar. Así que poniendo un poco en orden las ideas preparamos una lista de la compra, a ver, qué necesitamos según la teoría para equiparlo, a veces un fablab es un desorden. 109fablab desorden

Las máquinas que suele reunir un Fab lab son :

  • Algo para prototipar, para construir maquetas, normalmente una impresora 3D, las más asequibles emplean filamentos plásticos, aunque también las hay para cerámica, arcillas, y otros materiales con los que se construyen ya casas e incluso se está experimentado para tejidos orgánicos (se basan en técnicas aditivas, colocar capas una encima de la otra).
  • Cortadora, controlada por ordenador (CNC) es una cortadora de control numérico (digital), demás herramientas de trabajo para cortar (fresadoras, tupis…)
  • Cortadora de vinilo.
  • Y estaciones de trabajo para poder realizar la programación de los distintos proyectos tecnológicos.
  • Luego cada fablab puede evolucionar y seguir equipandose según su filosofía y misión o lo que necesiten en eso determindado momento.

No obstante, lo realmente crítico y relevante de estos centros es el equipo de gente que lo conforma, y dinamiza. Realmente cualquier empresa, compañía, proyecto no funciona sin el componente humano y estos sin un compromiso alineado hacia a un objetivo. El propósito de 109fablab es nuestro objetivo, hacer las cosas de un modo diferente, pensar en otras direcciones, ser disruptivos. El salto fundamental y diferencia, que resulta ser nuestro mejor combustible, es el convencimiento de dirección a un fin desde una reflexión interna.

Los Fab Lab además de centros de investigación, deben promulgar el aprendizaje, contribuir a la creación de conocimiento y la creatividad dentro el entorno de fabricación digital.

Nosotros, desde nuestra experiencia personal y pasado, empezamos desde la integración del diseño, fotografía con la integración y digitalización de oficios tradicionales como el trabajo con madera y su conjugación con la arquitectura. Tradicionalmente hemos articulado nuestras propuestas en ámbitos culturales, asi per se, una de nuestras obsesiones es la difusión del conocimiento y aplicación de la tecnología en estos entornos para facilitar su comprensión, además de mantener el espíritu innovador para proponer nuevas soluciones.

109fablab también puede ser poesía. Nuestra prosa es y seguirá siempre en beta.

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