Harley…no hace falta añadir lo siguiente, ya estaremos pensando en Davidson. Sí, nos gustan las motos y como en otros casos aún más cuando existe una relación con el trabajo de diseño o la experiencia que proporcionan en nosotros, que al final es lo que todo consumidor quiere con un producto.

Harley es el paradigma de la marca experiencial, hay pocos ejemplos que lleven ligadas tanta emoción a sus creaciones. Simplemente por su forma, su historia y ahondando más en otros sentidos su sonido, un elemento quasi-patentado (cuando lo intentaron la compañía no pasaba su mejor en el mercado con la competencia, no pudieron por la dificultad de justificar el diseño del único codo en los motores con los cilindros en V) y singular, tanto que se ha usad como pista de batería. Este se explica porque su que su cigüeñal solo tiene un codo en donde ambos pistones van unidos, en lugar de dos codos separados para cada una de las bielas en donde se conectan los pistones. Combinado con la estructura en V implica que los pistones tienen un ciclo de encendido diferente. Casi en todos los motores se encienden alternativamente cada vuelta, cada 360º. En las Harleys la sincronización de encendido del segundo pistón ocurre a 315º de giro después del encendido del primero, luego hay un reposo de 405º y el primero vuelve a encenderse haciendo ya dos vueltas (720º) y así sucesivamente.

Las Harley Davidson, son además unas de las monturas más personalizables, tradicionalmente lo realizaban los propios moteros y por las opciones que ofrecen en los concesionarios. Harley para incentivar y festejar las posibilidades y la apertura de diseño que ofrece organiza el The battle of the Kings, cuya 3ª edición ha cerrado recientemente sus votaciones, resultando ganador el concesionario de Lisboa.

Ellos imaginaron y vieron todo el aspecto orgánico en el metal y sus escapes, proyectando un ente biomecánico, que combinaron con otros detalles personalizados con como el asiento con piel natural trabajada artesanalmente, filtro de aire, el deposito, puños y reposapiés, y el toque final de la pintura negra y caramelo.

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